Cuento mínimo para épocas de urgencia desenfrenada

La relación con mi hermana siempre fue difícil. No nos llevábamos bien. El día en que ella decidió volverse a casar, la boda se tuvo que suspender por problemas de droga y alcohol. Ni mis hermanos ni yo asistimos a la boda porque estábamos o borrachos o drogados o las dos cosas al mismo tiempo.

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Acerca de Enrique Boeneker

Enrique Boeneker mantiene este blog en donde publica muy ocasionalmente textos sin sentido y otros que le parecen contienen un interés inherente que vale la pena difundir. Tiene dos hijos y mantiene a un perro y a un gato. Ver todas las entradas de Enrique Boeneker

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