Los programas de creación literaria y el adoctrinamiento

Imagen de: es.wikipedia.org

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Traigo ahora a La tertulia un tema que había ignorado, pero que se resiste a abandonarme. Recibí hace unas semanas en mi correo electrónico el enlace a un artículo de Eric Bennett que se titula How Iowa Flattened Literature (Cómo Iowa allanó la literatura). Este artículo trata principalmente de cómo las dos grandes potencias de la Guerra Fría utilizaron su sistema universitario para adoctrinar escritores del mundo entero. En particular habla Bennett de la Universidad de Iowa —y su relación con la CIA— en respuesta a lo que venía haciendo la Universidad de Moscú; ambas se dedicaron intensamente a educar escritores que después tuvieron relevancia en el mundo literario universal.

El autor se enfoca en el programa de creación literaria de la Universidad de Iowa y de su director, Paul Engle. Engle fue uno de esos personajes típicos del siglo pasado. Primero estaba convencido del American Way of Life, luego se convirtió al comunismo para, unos años después renegar del mismo. Fue recibido de nuevo por los académicos conservadores norteamericanos, para sólo verlo partir ideológicamente una vez más hacia el comunismo. Poco tiempo después, y ahora sí para siempre, regresaría convencido de los verdaderos valores americanos y se dedicaría a combatir al estalinismo desde la trinchera que le incumbía: la literaria. Ideó un programa de creación literaria que se instituyó en la Universidad de Iowa y consiguió numerosos patrocinadores tanto de instituciones del gobierno de los Estados Unidos (entre ellas la CIA) como de empresas privadas y transnacionales. Su programa privilegiaba las cuestiones epidérmicas de la literatura sobre las “profundas”, estableciendo como cánones a T.S. Elliot y Hana Arendt para renegar de autores como Kafka y Salinger.

Lo que más me asombra de todo este movimiento, que duró toda la Guerra Fría para llegar hasta nuestros días, es que, de alguna manera, influenció en mi forma de escribir. Resulta que un libro que me ha ayudado a fijar algunos aspectos del oficio de escritor es producto innegable del programa que Engle instituyó. Hablo de Writing Fiction de Janet Burroway. Este libro-manual privilegia la escritura de historias sin ideas grandilocuentes (o de plano, sin ideas) que hagan énfasis en la descripción que apele a una estética apreciable por los sentidos. Resulta que, sin darme cuenta, he sido adoctrinado dentro de las rígidas reglas de un sistema hecho para convertir a escritores y lectores al modo americano de vida.

Dejando a un lado el impacto personal que esto pudo haber tenido, me pregunto lo siguiente:

¿Es posible establecer un gusto literario sobre otro? ¿Son los escritores —ávidos de estabilidad económica y reconocimiento— susceptibles de ser manipulados a pesar de que su principal herramienta es el intelecto? ¿Están todavía las cátedras de las universidades influenciadas por la ideología? ¿Estamos asistiendo a la debacle de la razón y al privilegio de lo banal, o este fenómeno se puede considerar sólo como un hecho aislado?

Si quiere leer el artículo completo de Bennett, aquí le dejo el enlace:

http://m.chronicle.com/article/How-Iowa-Flattened-Literature/144531/

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Acerca de Enrique Boeneker

Enrique Boeneker mantiene este blog en donde publica semanalmente sus crónicas sobre la vida cotidiana conocidas bajo el título El mundo desde mi bici. Está en proceso de completar un libro de cuentos que se llamará De veras se está bien aquí, el cual debió ver la luz en el segundo semestre de 2014, sin embargo será publicado hasta el 2015. También llevará pronto a la imprenta una antología de sus crónicas. Para ganarse la vida, trabaja para una empresa que no tiene nada que ver con el mundo literario y que vende artefactos para contar dinero, los cuales Enrique tiene fe que algún día utilizará para su provecho. Tiene dos hijos y mantiene a un perro y a un gato. Ver todas las entradas de Enrique Boeneker

8 responses to “Los programas de creación literaria y el adoctrinamiento

  • etarrago

    Siempre he creído, Enrique, que en el período de formación del individuo se le puede adoctrinar de tal forma que hará propias las fantasías del tutor adoctrinarte. Así tenemos lo que sucede con los nacionalismos separatistas o la de cierto terrorismo que hace creer a sus adoctrinados en la Guerra Santa y que dar la vida por ella es un seguro de vida celestial. Existen excepciones, claro, pero … ahora no los recuerdo.

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    • Enrique Boeneker

      ¡Hola, Enrique!
      Es un estupendo punto de vista el que adoptas, Enrique. Es verdad que podemos ser influenciables y actuar en consecuencia. Es verdad también que la necesidad de pertenencia a un grupo puede ser muy poderosa.
      Lo increíble aquí es que las herramientas de esas doctrinas a veces persisten y lo hacen como si fueran inocuas, cuando en verdad no lo son.
      Un abrazo.

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  • Veronica

    Enrique, bien como parte de un plan orquestado con fines políticos, bien en categorías más domésticas creo que se puede aplicar la frase atribuida a Jung: “Nacemos originales y morimos copias”. En el medio, ocurre la instrucción, claro.

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    • Enrique Boeneker

      ¡Hola de nuevo, Verónica!
      Es verdad lo que dices. Tenemos una naturaleza que gusta copiar de otros. Pero, ¿no es acaso esta naturaleza necesaria para la supervivencia en términos generales? Pregunto en el sentido en que la vida es aprendizaje y aprender de aquéllos que tienen más experiencia no está mal. Está mal cuando esas personas se aprovechan de esta situación y en vez de enseñar de buena fe lo hacen con el fin de manipular. Creo que no hay peor manipulación que la sutil, la que ni siquiera parece manipulación, la que pretende ser instrucción inocente. Me aterra la posibilidad de que nosotros depositemos la confianza en alguien (en este caso en una institución educativa) y ese alguien se aproveche de ella para fines ajenos a nosotros y a nuestros ideales o creencias. Afortunadamente, parece ser, algunos tenemos al menos la capacidad para darnos cuenta (aunque parezca demasiado tarde).
      Un abrazo.

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  • Borgeano

    Siendo, como somos, animales profundamente sociales, es inevitable que copiemos y aprendamos de los otros (no hacemos otra cosa de niños. Aprendemos no sólo la lengua, sino hasta copiamos los gestos de nuestros padres o de nuestro entorno). Luego, en mayor o menor medida, vamos creando nuestra propia voz, pero ésta nunca será cien por ciento original; sino que será –a lo sumo y si tenemos suerte– una voz nueva basada en todas aquellas que de una u otra manera nos han alimentado. Un ejemplo concreto de esto lo tenemos en la ciencia, donde cada paso que se avanza está indudablemente unido a sus predecesores; no veo razón alguna para que la literatura o el arte sean diferentes.
    También creo que, por desgracia, puede crearse una “escuela de pensamiento”; es decir, dirigir las líneas generales por las cuales se manejarán las personas (no es otra cosa lo que hace la TV, sin ir más lejos).
    Claro está, cuanto más uno estudie –aunque sea éstas mismas normas y reglas– con más herramientas contará para darse cuenta de que uno ha sido manipulado. Creo que hasta eso tienen en cuenta; pero también saben que aquellos que despertarán del sueño inducido serán muy pocos.
    Difícil mundo éste que nos ha tocado en suerte.
    Un abrazo.

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    • Enrique Boeneker

      ¡Hola, Borgeano!
      Es casi imposible sustraerse a las teorías de la conjura universal. Como la ciencia, las artes están en un círculo de mimesis y rechazo que las impulsa a cambiar (no quiero utilizar la palabra progresar a propósito). En la ciencia sucede porque nuevas preguntas no encuentran respuestas satisfactorias en las teorías precedentes. En el arte se hace bien por mera rebeldía o por nuevas necesidades expresivas. El arte, considero yo, es una de las expresiones humanas más críticas precisamente porque quieren desentrañar o más bien revelar la verdadera naturaleza humana. Es muy decepcionante ver cómo estas “disciplinas” pueden llegar a ser manipuladas por la ideología o el pragmatismo. Mas es algo insoslayable. Tenemos que asumir que hay técnicas de control cada vez más sutiles de las cuales no nos percatamos, pero que nos hacen actuar de acuerdo con lo que ellas pretenden. Es por esto que debemos prepararnos más, ser más listos, abrir nuestras mentes y actuar en consecuencia. No se trata de hacer revoluciones ni de establecer cánones que, sin querer, también manipulen, aunque sea sutilmente. Se trata de actuar de la forma más libre de la que seamos capaces. Darnos cuenta es ya un avance.
      Abrazo de vuelta.

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  • Isabel F. Bernaldo de Quirós.

    Me detengo en este interesante texto sobre el cual haces preguntas que resultan difíciles de concretar. Porque creo que en esta vida nuestra todo es relativo y porque el carácter de las personas pueden o no dejarse influenciar en distintos grados.

    Mi respuesta a la primera pregunta creo que quien establece el gusto literario es la propia persona y que aquél evoluciona con la edad. En todo aprendizaje, siempre interviene positiva -o negativamente el educador, el maestro, el profesor. Pero es al final de todo, el sujeto, como antes he dicho, quien tiene la “última palabra”.

    Respecto a la segunda…¡qué amplio margen de respuestas!. Las grandes Editoriales tienen la batuta de un director de orquesta que maneja a sus “músicos” según convenga a sus intereses. Creo que todos conocemos algo de este mundillo “manipulado”. Y aquí me detengo.

    La “libertad de Cátedra” es un avance en las aulas extraordinario. Lo cual no debe nunca de emplearse en “manipular” la mente de los alumnos sino en expandírsela, enseñando siempre en todo lo “universal”.

    Sería terrible asistir al debacle de la razón, Enrique. Supondría el fin del hombre en la cima de su escala evolutiva.

    Gracias.
    Y un gran saludo para ti y para todos los intervinientes en la tertulia.

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    • Enrique Boeneker

      Hola de nuevo, Isabel.
      La etimología de Universidad es precisamente esa: la universalidad de conocimientos. La libertad de cátedra es un bastión de la libertad que por ningún motivo debemos de perder. En ella confluyen todas las opiniones, ideologías, ideas y avances de la humanidad. Creo que esta libertad siempre ha estado expuesta a críticas y a la tentación de los gobernantes por acotarla. Sin embargo, hay indicios de que esto, que sería atroz, no es fácil de realizar para nuestra fortuna.
      Mil gracias por tus comentarios.
      ¡Saludos!

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