Un padre día del padre – El mundo desde mi bici LXXXVIII

Cantina La Mundial México, D.F. Foto de: mexico.cnn.com

Cantina La Mundial
México, D.F.
Foto de: mexico.cnn.com

El padre, en México, es una figura ausente. Sin embargo, tiene su día.

Por supuesto ese día no debería tener importancia alguna. Es evidente que las madres se sacrifican más, sobre todo en estos tiempos en donde muchas son solteras, otras deben trabajar y sólo unas pocas son amas de casa, que es casi como decir sirvientas. Agreguemos a ese conjunto a las que se han divorciado y que, como las mamás que trabajan, deben también hacerlo, porque sus ex nunca les mandan la pensión alimenticia. En cambio, los padres, si no es que ya se fueron por cigarros para nunca más volver, sólo hacen como que trabajan de lunes a viernes. Cumplen estrictamente con su rol de proveedores y nada más. Como proveedores, se dan licencia para echarse como vacas sagradas frente al televisor a lo largo y ancho de todos los fines de semana. Además de esta extenuante actividad, abren la boca de vez en cuando para comer o para pedir de comer. Muchos somos cómplices —no nos hagamos— de haber forjado esta imagen.

[Y usted me reprochará airado. Me recordará que también hay papás solteros que deben hacer el papel de mamá, con todos los sacrificios que eso implica. Sí, los hay, pero son tan pocos y algunos, tan malas madres…]

Mas ahora le ha dado a la gente por festejar todos los días en los que se conmemora algo: el día de la secretaria, el del maestro, el del planeta, el de la internet y —¿por qué no?— el día del padre. Algunos festejan al papá como lo hacen con la mamá.  (¡Como si fuera lo mismo!) Se lo llevan a comer a su restaurante favorito, le regalan una loción o una corbata y tan tan. ¡Qué bonito día! Todos contentos y con un cargo de conciencia menos.

Otros, más considerados, despiertan a papá hasta las once de la mañana con el desayuno en la cama. El desayuno es IHOP style: jugo de naranja, café, hotcakes, salchichas desayuno, huevos rancheros y frijoles refritos para que amarre. Ya que papá está bien despierto y alimentado, lo rasuran con navaja, brocha y jabón calientitos.  Luego lo mandan a retozar a una tina tibia rebosante de burbujas olor a lavanda.

Para mediodía llega jubilosa toda la familia más los consabidos invitados inesperados. A todos, incluyendo a los gorrones, se les ofrece una rica botana de carnes frías, quesos surtidos y pan de todos los colores y texturas. A eso se le rocía con abundante cerveza artesanal y vino tinto.

Por supuesto, mamá preparó una rica comida para regocijo de propios y extraños. Imagine este menú. Caldo de camarón para abrir el apetito. Arroz rojo con chícharos y zanahorias. Frijoles charros con su tocino en cubos, cebolla, perejil, jitomate y su toque de chiles serranos bien toreados. Albóndigas de res, con su huevo cocido y ahogadas en salsa de chipotle. Para darle color y variedad al plato, el chicharrón en salsa verde es perfecto. El acompañamiento con tortillas de comal y tequila se sobreentiende. Para terminar bien y de buenas: un humeante strudel de manzana con crema batida junto con un sol y sombra y su taza de café exprés para la digestión. Los regalos, después de todo esto, saldrían sobrando, pero un buen reloj siempre se aprecia.

Es bonito soñar y lo es más cuando uno está despierto. Debo reconocer que lo anterior se sale de toda proporción. Y no lo digo para prevenir a la familia de tantos afanes. Tampoco lo hago para echarme una docena de alacranes a la bolsa. Lo digo porque, además de que es desproporcionado, no es lo que muy en el fondo los papás queremos. Lo que en verdad queremos es hacer de ese domingo un viernes mejorado: uno en donde haya una cantina, amigos, dominó, una buena conversación y ese aire despreocupado que lo despeja todo hasta altas horas de la madrugada.

Claro, esto sólo lo encontramos en el mundo de las ideas, ése que concibió Platón a falta de mejor entretenimiento. Yo, por lo pronto, estoy feliz con tener la compañía de mis hijos, el control de la televisión, una coca con muchos hielos, papas fritas y una buena carrera de coches o un buen partido de futbol.

 

Mejor seamos realistas: le propongo que me acompañe aquí, en De la tierra nacida sombra, el próximo miércoles a las 8 de la noche en punto. Le prometo que seguiré sin hablar de futbol.

Anuncios

Acerca de Enrique Boeneker

Enrique Boeneker mantiene este blog en donde publica semanalmente sus crónicas sobre la vida cotidiana conocidas bajo el título El mundo desde mi bici. Está en proceso de completar un libro de cuentos que se llamará De veras se está bien aquí, el cual debió ver la luz en el segundo semestre de 2014, sin embargo será publicado hasta el 2015. También llevará pronto a la imprenta una antología de sus crónicas. Para ganarse la vida, trabaja para una empresa que no tiene nada que ver con el mundo literario y que vende artefactos para contar dinero, los cuales Enrique tiene fe que algún día utilizará para su provecho. Tiene dos hijos y mantiene a un perro y a un gato. Ver todas las entradas de Enrique Boeneker

4 responses to “Un padre día del padre – El mundo desde mi bici LXXXVIII

  • tonamtzalor

    Hola festejado padre de familia, pues aunque no lo creas esa visión idílica de un Día del Padre con bebida, amigos y parranda, sin la suegra, ni la esposa, ni los hijos, o quizá sólo los ‘varoncitos’, es como se festeja acá en Baviera el tan memorable día. Los hombres de la familia o del pueblo, ya que muchas veces la familia no es tan numerosa, se juntan y salen con otros ‘compañeros de dolor’ todo el día a beber cerveza por litros y a pasear por las calles o carreteras del pueblo. Por lo general consiguen algún tractor con remolque y van subidos en este carromato disfrutando su libertad (??) de un día y su cervezota… Ninguno de ellos se preocupa de tener la comida lista para la numerosa familia que viene a festejar, ni de los regalos a la pareja. Por la noche llegan a casa rojos como camarones, por el sol, o la bebida y muy relajados se duermen soñando con su día… Esta costumbre no es seguida por todos los hombres bávaros ( o bárbaros…). pero son suficientes los que la siguen. A lo mejor, mi estimado amigo, un día de estos decides visitar la tierra de tus antepasados para festejar tan memorable evento. Prost!

    Me gusta

  • Erika

    Bueno, no nada más en Baviera festejan así el día del padre. En muchas ciudades de Alemania lo hacen.
    Parece que se te antojó el menú que citaste arriba. Te lo prepararé pronto.

    Me gusta

¿Qué opinas? Déjanos tus comentarios aquí. (No tienes que estar registrado en Wordpress para comentar)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: