Los marcianos se fueron ya… – La Bici LXXII

Foto de red-estelar.webcindario.com

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La curiosidad mató al gato… y terminará por matar al Hombre. Hace algunas decenas de miles de años, cuando trepábamos a los árboles para evitar que las fieras nos comieran, a algún antepasado se le ocurrió que eso de vivir en la abundancia pero a merced de los depredadores era bastante aburrido. Ese antepasado decidió marcharse hacia el norte acompañado por un grupo de inadaptados. A partir de ese momento, el signo de la humanidad ha sido el de conquistar cuanto territorio esté a su alcance. Esta vocación por abarcarlo todo nos ha permitido ocupar hoy en día hasta el más insignificante de los intesticios de este empequeñecido planeta. Construida sobre este basamento, nuestra civilización, preocupada por su futuro y por la falta de nuevos continentes para conquistar, no ha tenido más remedio que poner sus miras en el espacio exterior.

Una de las consecuencias de la Guerra Fría, además de la desproporcionada carrera armamentista, fue la conquista del espacio. Todos sabemos que los rusos (que entonces se hacían llamar soviéticos) pusieron al primer hombre en órbita. Los gringos, acicateados por esta afrenta, recogieron el pañuelo y mandaron a la luna no a uno sino a varios de sus hombres equipados con una bandera y un montón de basura (símbolo también inequívoco de nuestra civilización). Los dos países se dieron cuenta, transcurrido cierto tiempo y después de haberse gastado unos cuantos trillones de dólares, de que esta competencia de egos los estaba llevando a la más absoluta de las bancarrotas, así que abandonaron sus misiones de exploración y conquista y se dedicaron a poner en órbita satélites espía, actividad, por cierto, que les fue mucho más útil a ambos.

Pareció que por un período (nada más cuatro décadas) nuestras aspiraciones de conquista de otros planetas se habían extinguido. Programas de televisión como Star Trek, Mi Bella Genio, Los Supersónicos o Perdidos en el Espacio se dejaron de transmitir. ¿Acaso no se hizo Steve Austin biónico gracias al fracaso de una misión espacial? Creo que la decadencia de este tipo de programas se debió a que la gente ya no creía en ellos. Esta tesis me suena plausible y fácil de defender. Una señal que hace patente esta incredulidad fue que, para vender su película Star Wars, George Lucas tuvo que advertir primero al público que ésta se desarrollaba en un lugar muy, muy lejano tanto en el espacio como en el tiempo. Esto evitó que la gente se saliera de las salas de cine antes de que empezara realmente la película (por eso las letritas en perspectiva de al principio). A pesar de los afanes del Sr. Lucas, la verdad es que, salvo por las tragedias del Challenger y anexos, los programas espaciales a la mayoría de la gente le valían… mucho menos que un poco.

Como le he dicho en otras ocasiones y no me puedo resistir a repetirlo una vez más: es imposible negar la propia naturaleza: cuando se forma un vacío en ella ésta se encargará de llenarlo, sino pregúntele a uno de los ingenieros civiles que construyeron la Autopista del Sol, a ver que le contesta. Le decía, pues. Este vacío dejó de serlo gracias a que la NASA ha enviado numerosos robots de exploración a Marte en los últimos años. Estos artefactos han confirmado que este planeta es un enorme desierto congelado (-63º C), con una atmósfera infecta y que al parecer carece de vida. Ante estos resultados poco halagüeños, se nos ha ocurrido la genial idea de viajar hasta allá para conquistarlo. Dicen que la empresa no es tan difícil: sólo tendríamos que ver la manera de producir oxígeno, encontrar agua y modificar el planeta entero. A ver. Si no somos capaces de revertir el grave daño que le hacemos a nuestro planeta todos los días, ¿cómo nos atrevemos a pensar que podemos modificar el entorno de un planeta tan muerto como nuestra propia luna? Misterio seguido del más absoluto de los silencios. Al parecer estas consideraciones que me hago están fuera de lugar, porque ya hay una organización, conocida bajo el nombre de Mars One, que está promoviendo un viaje para la conquista de Marte. En esta misión sin retorno, que despegará en el muy cercano año de 2025, viajarán cuatro astronautas. Ellos deberán ingeniárselas para sobrevivir lo más que puedan en ese lejano planeta. No puedo evitar esbozar una sonrisa y preguntarme quien demonios se atrevería a ir a semejante misión suicida. En la viña del Señor hay de todo, mas los locos son mayoría. Resulta que Mars One lanzó una convocatoria para encontrar a los cuatro inconscientes para protagonizar tan histórico acontecimiento. Fue tal el éxito de dicha convocatoria que se apuntaron varias miles de personas de todo el mundo. Hace un par de semanas se realizó el primer filtro y se seleccionaron a poco más de mil personas. Casi me da un soponcio cuando me enteré que en ese selecto grupo está Andrés Eloy Esparza, uno de nuestros honorables diputados. El Sr. Esparza estaba tan contento por haber superado el primer filtro que sólo atinó a decir que, en caso de llegar a ser uno de los cuatro fantásticos, lo único que llevaría a Marte sería una planta “[porque] lo que más extrañaría, además de la familia, sería ver el verde…” Claro, y por eso decidió irse a morir a un planeta rojo y desértico. Fue entonces cuando se me ocurrió una idea en verdad brillante: ¿y si hacemos más ambicioso este programa de conquista y en vez de sólo cuatro mandamos a todos nuestros legisladores? Con toda seguridad esto dará por resultado que nuestra Tierra se convierta ipso facto en un mejor planeta para todos.

P.S. Este fin de semana que acaba de pasar recibí muchos reclamos sobre mi Bici pasada. Los reclamos se centraban en que la foto que publiqué no sólo es apócrifa sino falsa de toda falsedad. Ya que los reclamos casi llegan a los insultos, me fijé con cuidado en la foto publicada y me di cuenta que no podía ser real: lleva el diseño y logotipo que se usó el sexenio pasado. Por supuesto en este momento estoy levantando los cachitos de mi cara que se cayó al piso de la vergüenza. Le pido entonces mis sinceras disculpas. Sin embargo le advierto: de lo escrito no me arrepiento ni un ápice, porque eso sí que es real, aunque suene a pura fantasía.

Lo espero la siguiente semana a las 8 de la noche en punto con una nueva Bici, aquí, en De la tierra nacida sombra.

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Acerca de Enrique Boeneker

Enrique Boeneker mantiene este blog en donde publica muy ocasionalmente textos sin sentido y otros que le parecen contienen un interés inherente que vale la pena difundir. Tiene dos hijos y mantiene a un perro y a un gato. Ver todas las entradas de Enrique Boeneker

9 responses to “Los marcianos se fueron ya… – La Bici LXXII

  • Erika

    Como siempre, me gustan tus artículos. Y tienes razón mandemos a todos nuestros legisladores a ese viaje tan magnífico y seguramente que estaríamos viviendo mejor y estando mejor.

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  • Tonantzin Martínez-Alor

    Muy acertada y divertida observación. Yo les daría incluso su cajita de lunch o itacate para que se fueran más rápido y ampliaria el programa a la Comunidad Europea 😉 .

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  • RODOLFO

    “Solamente cuando se haya envenenado el último río,
    cortado el último árbol y asesinado al último animal,
    el hombre se dará cuenta de que no puede comerse el dinero”.
    “Cuida tu país, ama tu tierra, no ensucies ni el mar ni el suelo que pisas; piensa en el mañana: cuida el aire que respiras para que, en un futuro, podamos seguir viendo las estrellas! Quiere al prójimo, a los animales, y ¡no los maltrates!
    Lucha por la libertad! Es lo más preciado que tienes, sin ella no podemos existir; diviértanse, pero aprendan a cuidarse y sonrían: siempre sonrían, ya que estamos aquí, hay que saber vivir!” María Conchita Alonso

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  • Juan Carlos Peñaloza Ramírez

    Ya no cabemos en este planeta. Es imperioso ver dónde se mete tanto “pelao”.

    Por otro lado, la guerra fría y la carrera espacial de los sovieticos y los gringos, dejaron buenas aportaciones para la raza humana, existen una gran cantidad de patentes útiles gracias a dichos eventos.

    Los programas de televisión se dejaron de hacer por hacer otros con temas diferentes, sin embargo, dichos programas se siguen transmitiendo en canales retro con buenos niveles de raiting. ¿a quién no le divierte las situaciones y predicamentos en los que se metía el mayor Nelson, gracias a la guapísima Jeannie?

    ¿qué otros tipos de lapsos existen? “…lapso de tiempo”, es un pleonasmo.

    Enviar a los diputados y senadores a marte me parece un exceso….

    Yo solo me preocuparía por ponerlos a todos en una nave espacial y los mandaba ahí mismo, al espacio y que se queden flotando hasta que se desintegren, qué culpa tiene Marte y Marvin en caso de que llegasen a dicho planeta.

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    • Enrique Boeneker

      Magnífica idea, Juan Carlos. Además de mandar a los legisladores europeos, como sugirió Tonantzin, podremos mandar a los nuestros y a algunas otras personas “VIP” a donde tú bien dices: al espacio simple y llano.
      Creo que al Marvin que te refieres es al tío Martin (Mi marciano favorito), o tal vez me equivoco. De todas formas no había pensado en los pobres marcianos, ¿qué nos han hecho para merecer nuestra escoria?
      ¡Un abrazo!

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    • Enrique Boeneker

      Y eso del pleonasmo, mi estimado Juan Carlos, ya fue corregido. ¡Gracias por tu comentario!

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