El mundo desde mi bici – XLVIII

Permanezcamos en el terreno de lo onírico en el que nos dejó la bici pasada. ¿Alguna vez quiso ser usted un gran deportista? ¿Alguien como Pelé, Ayrton Senna, Roger Federer, Tiger Woods, Michael Jordan o Lars Armstrong? Si se le diera la oportunidad de ser como cualquiera de ellos, ¿no la tomaría aunque fuera sólo por un momento? Imagínese dentro de un Fórmula 1 ganando el Gran Premio de Mónaco, en un mundial de futbol anotando el gol del campeonato o en el Masters haciendo un hole in one. Y qué tal si, mientras oye el crepitar del veloz viento sobre su cara, estuviera ganando por séptima vez el Tour de France. Pues déjeme presumirle que yo a diario oigo el crepitar del veloz viento y siento como si fuera capaz de ganar el famoso Tour francés.

Así es. Harto del tráfico y de perder muchas horas a la semana buscando estacionamiento, decidí finalmente dejar mi coche en casa y comprar una bicicleta nuevecita. Y resulta que esta nueva bici me permite ir considerablemente más rápido. El otro día rebasé a dos Mercedes SLK-280, a un Corvette, a un BMW M3 y a un Mazda MX-5 — aunque sé que nunca es gran cosa rebasar a un Mazda MX-5. Por supuesto los ingratos taxistas, las infames peseras y las camionetas de reparto me hacen los mandados aunque persistan en su vano afán de cerrárseme. No sabe usted la satisfacción que me provoca verle la cara a los peatones que, incrédulos, me ven pasar como un verdadero bólido. Puedo deducir lo que piensan: “¡No es posible! ¿El doctor Chapatín en bicicleta? ¡Y la velocidad a la que va! ¡Ni siquiera boquea!” Porque, es cierto, con mi nueva bici no me canso. No importa si estoy en un terreno agreste o en franca subida de montaña, para mi bici no hay límites. Además, mi juguete también me ha permitido desarrollar una nueva clasificación de mis colegas ciclistas. Los que se pican y aceleran inútilmente cuando los rebaso son los ardillas. Los que simplemente se me quedan viendo como quien ve una nube pasar son los zombies. Y, finalmente, el último espécimen de la evolución ciclista: un servidor que se desempeña como el mismísimo Lars Armstrong.

Pero eso de sentirse como Lars Armstrong no está del todo bien. Aunque fue el ciclista más grande que ha visto la humanidad también ha sido el más tramposo. Tramposo porque se dopó. Tramposo porque nos hizo creer que los increíbles logros que había obtenido eran producto de una amalgama de preparación físico-mental y alta tecnología. Tramposo porque se sabía tramposo y no lo aceptó sino hasta varios años después en el programa de Oprah Winfrey. Como si Oprah Winfrey fuera el único ser humano con la autoridad moral para perdonar tanto pecado. Por lo menos su expiación ya ha empezado. Ahí tiene al Sr. Armstrong renunciando a los premios obtenidos — aunque lo bailado, claro está, nadie se lo quita —, contratando a un costoso bufete de abogados para lidiar con las demandas de todos sus patrocinadores y cargando con esa cara dura que tiene por donde vaya. Y es aquí en donde la cuestión se tuerce un poco y la conciencia se pone a susurrarme incoherencias en el oído. Decido, entonces, mejor confesarme con usted de una buena vez antes de caer en el santo tribunal de la Winfrey (¡que Dios me libre!). Mi bici nueva es, mea culpa, mea culpa, mea culpa, eléctrica. Entiendo que esto equivale a estar dopado, aunque estrictamente hablando la única dopada aquí es la bicicleta. Qué más quiere que le diga. El aparato éste funciona tan bien, corre tan parejito y es tan divertido que sí creo que tiene una vocación pecaminosa. ¿Y sabe qué? No me importa mucho realmente. Porque eso de sentirse a mi edad como Lars Armstrong tiene sus grandes ventajas.

¡Nos vemos, pues, en el Infierno, mi Lars!

Anuncios

Acerca de Enrique Boeneker

Enrique Boeneker mantiene este blog en donde publica muy ocasionalmente textos sin sentido y otros que le parecen contienen un interés inherente que vale la pena difundir. Tiene dos hijos y mantiene a un perro y a un gato. Ver todas las entradas de Enrique Boeneker

¿Qué opinas? Déjanos tus comentarios aquí. (No tienes que estar registrado en Wordpress para comentar)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: