¿Cómo esquivar un parquímetro?

Normalmente un parquímetro es un poste bien enraizado – coronado por una máquina tragamonedas y un indicador de tiempo que rara vez funciona – que nace en las banquetas por generación espontánea.  Dentro de la ecología urbana, se ha descubierto que tiene dos funciones.  La primera es la de allegar de recursos frescos y complementarios a las tesorerías municipales.  Y la segunda, la de controlar, indirectamente en este caso, al parque vehicular de una ciudad a través del encarecimiento impositivo del costo de su tenencia.  Desafortunadamente en algunas ciudades los parquímetros se han desarrollado anárquicamente y en zonas poco deseables, convirtiéndose así en una plaga que amenaza no sólo con diezmar a la población de vehículos automotores, sino también a la de los transeúntes, ya que afecta severamente su libre circulación, provocando focos de oclusión severa en las arterias viales secundarias.  En estos casos extremos, los parquímetros se desarrollan, por ejemplo, justo en medio de dos puestos ambulantes, uno que vende tortas y el otro, tacos, afectando la circulación de los peatones, que siempre tienden a echarse en la barriga una torta o un taco a la primera oportunidad que se les presenta.  Hay algunos parquímetros que les gusta ubicarse entre el buzón del correo, el cesto de la basura y el poste de la luz de tal forma que sólo una sílfide podría pasar entre tanta cosa.  Dicen algunos testigos, que hay ciudades en donde se encuentran hasta tres parquímetros juntos, situación que no he podido confirmar del todo y que me temo sea un mito urbano más.  Pero como no quiero obviar ninguna situación, por improbable que sea, van aquí un par de remedios que lo ayudarán a sortear, inclusive con elegancia, todos esos parquímetros que infectan irremediablemente nuestras ciudades.

Le advierto que en esta ocasión los remedios probados reclamarán de un gran esfuerzo de su parte.  Empecemos entonces por el más benévolo de los dos: bajar de peso.  Lo que a continuación sigue no es una dieta cualquiera, es, esta vez sí, se lo prometo, La Dieta.  Antes que nada deje de comer carbohidratos, grasas y azúcares.  Sé que estas sustancias son las que hacen nuestros alimentos sabrosos y muy deseables.  ¿Quién se puede resistir a los helados, los pasteles, las galletas, los chocolates y los caramelos en todas sus presentaciones?  Pues bien.  Tendrá que ser usted, vaya, si no quiere verse atrapado de por vida entre un parquímetro y el muro de la casa del vecino.  Como dejar todos estos alimentos le va a provocar un horrible hueco en el estómago, es necesario que se atasque de proteínas, minerales y vitaminas para rellenarlo.  Desde ya le digo que podrá comer toda la carne de pescado y pollo que quiera (evite la carne roja y los mariscos en lo posible, porque son demasiado sabrosos y de lo que se trata es de bajar de peso, ¿entiende?).  Por supuesto, puede comer todos los kilos de verdura que le plazcan, de preferencia brócoli, chícharo, ejote, zanahoria, lechuga (mucha, mucha lechuga, hasta desarrollar dientes de conejo), jitomate, calabacita y toda esa verdura que cuando usted era joven aborrecía.  De postre, porque no se vale tampoco castigarse tanto, se puede echar al plato una fruta cualquiera, mientras sólo sea una (no dos, no tres, una).  Como bebida, para que no se rompa tanto la cabeza, sólo podrá tomar agua sola.  (¡No, señora, ni un café!  ¡Olvídelo!)  Bien, pero todo esto tiene un truco que hace de esta dieta la más eficaz del planeta.  Usted podrá hacer el número de comidas al día que le plazca (cinco, seis, veinte, usted ponga el número), siempre y cuando las expulse mediante vómito auto-inducido.  Asegúrese de echar todo el alimento ingerido, esto es muy importante.  Verá que en dos semanas tendrá un verdadero cuerpo de modelo, el cual no sólo le permitirá esquivar todos los parquímetros con elegancia, sino también contratarse con Chanel o Hugo Boss.

La otra forma para sortear parquímetros es tratar de hacerse campeón olímpico de los 200 metros con vallas.  Como le comenté más arriba, este método supone mayor cantidad de esfuerzo.  Lo primero que tiene que hacer es registrarse oficialmente en la Federación de Atletismo del Comité Olímpico de su país.  Hecho esto, es necesario que conozca personalmente al presidente de la federación y haga amistad con él.  Aunque con la amistad suele ser suficiente, es muy probable que además le tenga que ofrecer la propiedad de ese negocio que tanto trabajo le ha costado construir. Sino es dueño de su propio negocio, entonces le recomiendo que le dé aunque sea el usufructo de su salario u honorarios de forma vitalicia.  Así obtendrá en automático una beca deportiva, la cual le proporcionará los recursos para alimentarse con la dieta arriba mencionada, ya que no le alcanzará para nada más.  Como seguir esta dieta le ayudará a bajar de peso sí o sí, se dará cuenta que su figura le permitirá esquivar todos esos parquímetros sin saltarlos, además de que, en este caso también, se podrá contratar como modelo con Chanel o Hugo Boss.

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Acerca de Enrique Boeneker

Enrique Boeneker mantiene este blog en donde publica muy ocasionalmente textos sin sentido y otros que le parecen contienen un interés inherente que vale la pena difundir. Tiene dos hijos y mantiene a un perro y a un gato. Ver todas las entradas de Enrique Boeneker

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