¿Cómo aventar un mosquito?

Antes de aprender a aventar un mosquito, primero se deben conocer las distintas especies de mosquitos que hay. Prometo no abrumarlo con un complejo tratado entomológico.  Nos dice el Profesor Dampf que sólo en el Altiplano mexicano, en donde se encuentra la vastísima Ciudad de México, hay por lo menos los siguientes géneros de mosquitos: Sabethoides, Wyeomyia, lsostomyia, Joblotia, Goeldia, Psorophora, Haemagogus, Aedes, Theobaldia, Mansonia, Lutzia, Deinocerites, Culex, Aedeomyia, Uranotaenia, Anopheles y Chagasia, los cuales abarcan 88 especies.  El género Aedes tiene especies que propagan el dengue (tanto del tipo común como del hemorrágico) y el género Anopheles es famoso por transmitir el paludismo.  De todos tamaños y colores, los mosquitos poseen 6 patas bastante largas y un increíble filamento que es capaz de traspasar no sólo la piel humana, sino la de animales con pieles más gruesas, como las de los bovinos.  También tienen otra peculiaridad que los acerca con sus parientes lejanas, las moscas: en la noche todos son muy molestos.  Se puede entonces concluir que los mosquitos pueden ser peligrosos, tienen 6 patas bastante largas en relación a su cuerpo, un fuerte aguijón y la capacidad para ser muy molestos.  Conociendo esto, podemos entrar en materia.

Lo primero que hay que hacer para aventar un mosquito es atraparlo.  Usted pensará que este proceso puede ser difícil.  Para la mayoría de las personas lo es.  Ya verá que, con un entrenamiento que no toma más que unos minutos, el procedimiento es bastante sencillo.  Primero, consígase un jardín.  Sé que en estas épocas ya no abundan, pero seguramente tendrá algún familiar o buen amigo que le pueda prestar el suyo.  Cómprese una Coca Cola.  Si le gusta fría, compre también hielos.  Un vaso podrá ser útil, sobre todo si usted no tiene la paciencia necesaria para hacer pasar los hielos a través del cuello de la botella de la Coca Cola.  Lleve un frasco de vidrio con su tapa, de esos que se usan para mermelada.  Pida prestada una silla y colóquela en medio del jardín.  Espere a que den las 6 de la tarde.  Siéntese en la silla y no se le olvide su Coca.  A los dos minutos estará rodeado de mosquitos.  No les haga caso a los bobitos o moscas de fruta.  Concentre su mirada en los mosquitos de verdad.  Escoja uno y procure que no pertenezca a una especie peligrosa.  En todo este proceso usted se debe quedar quieto, muy quieto.  No le importe tanto que le piquen tres o cuatro mosquitos al mismo tiempo, son gajes del oficio.  Llame al mosquito que escogió y verá que se acercará sin empacho a su nariz.  Cuando esté a una distancia prudente, extienda la mano debajo de su barbilla.  El mosquito aterrizará sobre su palma.  Con cuidado aleje la mano de su cara, permitiendo que el mosquito chupe su sangre.  Tome la Coca Cola que llevó.  Es importante para evitar la deshidratación.  Si está bien fría, mucho mejor.  Converse con el mosquito mientras éste le sigue extrayendo la sangre.  Ahora abra el frasco de vidrio e invite con voz afable al mosquito a entrar en él.  El mosquito satisfecho entrará sumiso al frasco.  Cierre el frasco.  Muy bien.  Usted ha atrapado su primer mosquito.

Ya está listo también para aventar su primer mosquito.  Antes que nada vaya a su casa, lejos del jardín donde lo atrapó.  Queremos que el mosquito dependa de uno lo más posible.  Ya en casa, destape el frasco de vidrio y llame al mosquito.  Es mucho más fácil llamar al mosquito si usted previamente le ha dado un nombre.  Esto será especialmente útil cuando haya adoptado más de un mosquito.  Llame al mosquito por su nombre, extendiendo al mismo tiempo la palma de su mano.  El mosquito irá a ella.  Es muy probable que quiera volver a picarla.  Deje que lo haga, pero sólo por un momento.  Con la otra mano empiece a hacerle cosquillas en los costados.  Los mosquitos, cuando se les hacen cosquillas en su costados, se voltean muertos de la risa, recostándose sobre su espalda.  Tome con cuidado sus dos patas traseras.  Elija ahora un blanco.  Si tiene un juego de dardos, mejor, porque así podrá afinar su puntería.  Con un movimiento suave, lleve su mano con el mosquito hacia atrás.  Apunte.  Ahora con un movimiento decidido y firme aviente al mosquito hacia el blanco.  El mosquito quedará insertado en el mismo.  Primero le sugiero que escoja blancos que no estén a más de dos metros.  Conforme vaya adquiriendo puntería podrá escoger blancos más lejanos.  Para liberar al mosquito, tome ahora las cuatro patas traseras y con movimientos semicirculares desentiérrelo.  Póngalo de nuevo sobre la palma de su mano.  Es muy probable que el mosquito, exhausto, quiera comer algo.  Una vez que esté satisfecho, vuélvalo a poner en su frasco.  Ya sabe cómo aventar un mosquito.  Lo que falta, tal vez, es saber para qué sirve aventar un mosquito.

Aventar mosquitos fue al principio sólo un juego.  De esta actividad surgió, precisamente, el juego de dardos en los países con asociaciones protectoras de animales fortalecidas.  Después se vio que esta actividad era muy útil para una cantidad de fines más pragmáticos.  En las oficinas, se avientan mosquitos para fijar los recordatorios en los corchos de los ejecutivos.  En las comandancias de policía los mosquitos sirven para marcar zonas peligrosas en los mapas.  Las mamás avientan mosquitos para llamar la atención de sus hijos.  Los reporteros prefieren aventar sus mosquitos a los personajes públicos, si son políticos o malos actores, mejor, que tan bien funcionan como blancos.  Se dice que por aventar mosquitos el Sr. von Braun descubrió la aerodinámica del cohete, lo que a la postre nos habría de llevar a la Luna y nos llevará a Marte.  Y en el campo de la medicina se ha descubierto que entre más mosquitos aventados hay menos picaduras, lo que ha puesto a millones de bañistas en todo el mundo muy felices.

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Acerca de Enrique Boeneker

Enrique Boeneker mantiene este blog en donde publica muy ocasionalmente textos sin sentido y otros que le parecen contienen un interés inherente que vale la pena difundir. Tiene dos hijos y mantiene a un perro y a un gato. Ver todas las entradas de Enrique Boeneker

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