El mundo desde mi bici – XV

“Usted no es culpable de violar la libertad condicional. Usted es culpable de no haber tenido ningún criterio juicioso”. Esto fue lo que la juez (y no jueza, porque no decimos policío a los policías hombres, ¿o sí?). Perdón, decía, esto fue lo que la juez Stephanie Sautner le dijo hoy en la corte a Lindsay Lohan. Para el lector curioso: le informo que hoy detuvieron una vez más a esta pobre pecosita por haber hecho una súper fiesta en su casa. La juez, que seguro moría de envidia por no haber sido invitada, le prohibió a la Lohan hacer más fiestas y sólo le permitió que a su casa sólo la visitara un amigo o un familiar a la vez. Estimado lector, usted comprenderá que yo no comprendo.

Los Estados Unidos de América se ufanan de ser el-país-más-libre-del-mundo. Todos vamos sabiendo que eso no es verdad.  Por ejemplo, veamos los tres hechos que encontramos en este nuevo caso Lohan que sustentan esta hipótesis. Primero. “Usted es culpable de no haber tenido ningún criterio juicioso”. ¡Válgame el cielo! ¡Pero, por favor, quién hoy en día tiene un criterio juicioso! Nada más habrá que darse una vuelta por ahí. En la calle la gente toda, peatones, choferes, automovilistas, motociclistas y ciclistas por igual se guían por métodos nada juiciosos. Nuestros políticos, ni hablar. Ni qué decir de nuestros policías de tránsito y los policías-policías (o como se llamen). Vaya, si la juez Sautner viniera a México, nos encerraría a todos. Pero tampoco creo que en los EUA la gente común y corriente tenga mucho juicio. Con tantos gordos sueltos, con niños asesinos de otros niños, con soldados que avientan al mar, nada más porque sí, al cadáver del terrorista más buscado de lo que va de este siglo, al contrario, yo creo que lo que allá menos hay es buen juicio. Luego entonces el regaño de la juez a la encantadora Lindsay es la más fehaciente muestra de que ella tampoco tiene un “criterio juicioso”. Si nadie tiene criterio, ¿cómo alguien puede ser culpable de no tenerlo?

Segundo, ¿a usted lo han detenido por hacer una fiesta en su casa? Aunque sé que se han aprobado algunas leyes en México que “regulan”,valga la redundancia, las fiestas privadas, rara vez se aplican. Aquí el solitario lector argumentará en mi contra que últimamente se han estado clausurado “fiestas clandestinas” que venden alcohol y supuestamente drogas a los menores de edad.  A estos eventitos se les califica por lo general como “fiestas privadas”. Bueno, yo le digo al solitario lector que en efecto así es, pero que no podemos realmente calificar estas fiestas como privadas, sino como una majadera perversión de lo que antes se conocía como fiestas de paga. A la fiesta que yo me refiero es al escandaloso y muy sano reventón que muy seguramente alguna vez usted, (sí, usted) organizó en algún momento de su vida, esa pachanga inolvidable de la cual usted y sus amistades todavía comentan. A nadie lo han llevado a los tribunales por hacer una buena fiesta en este país, pero aparentemente en los Estados Unidos es moneda de uso común, porque a la pelirrojita la llevaron ante la amargator de la juez para que la regañaran y le dieran una nueva condena, acrecentando así las muy diversas y abundantes que ya tiene.

Por último, ¿cómo el país más libre del planeta le puede limitar a uno el número de visitas que puede recibir en SU casa? O sea, ¿qué demonios es eso? Big Brother es gringo y no inglés, me queda clarísimo. Según yo, nada más a alguien con arraigo domiciliario le pueden controlar las visitas que recibe. Tal no es el caso de la pecosita de piernas regordetas, al menos hasta donde yo sé. Entonces, ¿ya en el país vecino se pueden meter impunemente en la vida de uno al grado de decir a quien sí y a quien no recibir en SU casa? Si es así, entonces además de no entender, ahora temo.

Y tengo miedo porque aquí, en este patio trasero del gabacho extremo, tendemos a copiar todo lo que aquellos implementan (y más lo malo que lo bueno). Sólo habrá que recordar por qué dejé de fumar: lo hice simplemente porque aquí se estaban adoptando las medidas anti-tabaco gringas, en donde se crean ghettos, con todo y racismo incluido, para los fumadores. Y fumar en un entorno así, la verdad, no es vida. Espero que no adopten ahora los moditos de la juez Sautner, porque sin fiestas, ni visitas y con criterio juicioso los mexicanos nos vamos a aburrir mucho, y un pueblo aburrido como que no vale tanto la pena.

24 de junio de 2011

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Acerca de Enrique Boeneker

Enrique Boeneker mantiene este blog en donde publica semanalmente sus crónicas sobre la vida cotidiana conocidas bajo el título El mundo desde mi bici. Está en proceso de completar un libro de cuentos que se llamará De veras se está bien aquí, el cual debió ver la luz en el segundo semestre de 2014, sin embargo será publicado hasta el 2015. También llevará pronto a la imprenta una antología de sus crónicas. Para ganarse la vida, trabaja para una empresa que no tiene nada que ver con el mundo literario y que vende artefactos para contar dinero, los cuales Enrique tiene fe que algún día utilizará para su provecho. Tiene dos hijos y mantiene a un perro y a un gato. Ver todas las entradas de Enrique Boeneker

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