El mundo desde mi bici – IV

Es necio ya hablar de ciertos asuntos que ocupan todas las columnas de opinión y todos los editoriales de los noticieros.  Créame que los temas del momento como los de Pablo Salazar, Kalimba, Jorge Hank y del Ñoño Cordero me tienen totalmente sin cuidado.

A la gente le atrae este tipo de temas, no sé si porque gustan de ver programas como Laura en América y Ventaneando, o porque se han aficionado demasiado a participar en los mítines de Andrés López; pero la verdad es que a la mayoría le encanta seguir los pasos de los villanos del momento.  Lo mismo sucedió en su momento con el ya fallecido Jorge Díaz Serrano, como con Raúl Salinas, Laureano Brizuela (¿en dónde quedó Laureano?) o el guarura de Lucerito.  Mismo circo, distintos personajes.

Hace algunos años, un colega norteamericano me comentó que sólo hay que ocuparse de los temas que le afectan a uno directamente.  Y sí, es verdad, a mi no me va mejor ni peor, al menos directamente, si le dan auto de formal prisión a Pablito o a Jorgito; o si el Ñoño Cordero gana la candidatura presidencial de su disminuido partido.  Y dirán algunos: ¿Pero cómo se le ocurre, Sr. Boeneker?  Estamos hablando de impartición de justicia, del futuro del país, ¡no puede usted soslayar así como así esos trascendentes hechos!  A cacarear a otra granja con esas cantinelas.  Nuestra justicia no mejoró por haber encarcelado a Díaz Serrano o a Raúl Salinas.  Nuestra realidad personal no mejoró realmente cuando ganó el PAN la presidencia.  Y si mejoró, lector solitario, es porque algo hicimos nosotros para obtener esa mejora, no porque el gobierno en turno nos la haya proporcionado.  Ésa es la verdad.

Entonces hay que ocuparse de lo que a uno le compete.  Por ejemplo, supervivir este mes.  Junio, al menos para mí, es especialmente atroz.  Para empezar es el último mes para liquidar las reinscripciones.  ¿Qué ser perverso fue el que inventó este portento de extorsión educativa?  Yo creo que fue el mismo que inventó los impuestos y los Sanirent.  Como complemento a este gasto se agregan otros que, tal vez individualmente no sean importantes, pero que en conjunto adquieren proporciones bíblicas: el seguro del coche se paga en junio, mi página de Internet se renueva en junio, las vacaciones se pagan en junio, mi suscripción a Xbox Live se renueva en junio y, aún más, los regalos de cumpleaños se compran en junio.  ¿Y esto último?  Porque a mi familia y a la de mi alada esposa se les ocurrió procrearnos durante el puente del 16 de septiembre, en pleno inconsciente reventón, haciéndonos a todos hijos verdaderos de la Independencia (de nuestros padres, por supuesto, no del país).  Entonces a los gastos antes anotados, habrá que agregarles pasteles, botanas, refrescos, licores y regalos en proporciones que ni en el esplendor de Versalles se consumían.  Por supuesto, deberá incluirse una dosis similar de medicamentos para remediar tales excesos.  Ah, se me olvidaba, también hay que comprar en este maldito mes los “útiles” escolares del próximo año.

Entonces, lector solitario, ¿qué es lo que realmente le afecta a usted?  ¿Jorgito o la cartera?

8 de junio de 2011

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Acerca de Enrique Boeneker

Enrique Boeneker mantiene este blog en donde publica muy ocasionalmente textos sin sentido y otros que le parecen contienen un interés inherente que vale la pena difundir. Tiene dos hijos y mantiene a un perro y a un gato. Ver todas las entradas de Enrique Boeneker

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